Escrito por Tipsfinanzens
Actualizado el 13 Septiembre, 2026
Llevas meses mirando pisos en el portal. Abres uno, haces la cuenta rápida de cabeza, sale un número que parece bueno, y algo te dice que no puede ser tan fácil. Tienes razón: no lo es. Pero tampoco es imposible, y la diferencia entre una cosa y otra son cuatro cálculos que casi nadie hace antes de firmar.
Has encontrado un piso de 150.000 euros que se alquila por 750 al mes. Nueve mil euros al año sobre ciento cincuenta mil. Un 6%. Suena bien.
Ese 6% no lo vas a cobrar. Y la diferencia entre lo que crees que vas a ganar y lo que acabas ingresando es lo que separa una buena compra de un error caro que arrastras veinte años.
Respuesta corta: la rentabilidad bruta se calcula dividiendo el alquiler anual entre el precio de compra. La neta descuenta los gastos de compra, los gastos anuales y los meses sin inquilino, y suele quedarse entre la mitad y dos tercios de la bruta. En España la rentabilidad bruta media ronda el 6,7% según Idealista, lo que en neto se traduce en torno a un 3,5%.

La cifra que verás publicada, y lo que no incluye

Los portales inmobiliarios publican la rentabilidad del alquiler cada trimestre. Idealista la situó en el 6,5 % en el segundo trimestre de 2026, y conviene mirar la serie completa antes que el número suelto: venía del 7,2 % un año antes y del 6,7 % en el trimestre anterior. Lleva un año bajando, porque los precios de compra suben más rápido que los alquileres.

Rentabilidad bruta: la fórmula fácil

Se calcula así: Rentabilidad bruta = (alquiler mensual × 12) ÷ precio de compra × 100
Con el ejemplo del principio: 750 × 12 = 9.000 euros al año. Dividido entre 150.000, sale 0,06. Multiplicado por cien, un 6%.
Esta cifra sirve para una sola cosa: comparar pisos entre sí rápido. Para decidir, no vale.

Rentabilidad neta: la que de verdad te llevas

Lo que pagas una sola vez, al comprar

El ITP en vivienda de segunda mano va del 4% al 10% según la comunidad autónoma. Súmale notaría, registro y gestoría (en torno al 1-1,5%), la tasación si hay hipoteca, y la reforma o puesta a punto.
Todo esto se suma al precio de compra para calcular la rentabilidad. Si pagas 150.000 por el piso y 20.000 en gastos, tu inversión es de 170.000, no de 150.000.

Lo que pagas todos los años

IBI, cuota de comunidad, seguro de hogar (y de impago si lo contratas), mantenimiento (en torno al 1% del valor al año) e IRPF sobre los rendimientos del alquiler, con reducciones que dependen del tipo de contrato.

Los meses sin inquilino

El gasto invisible. Entre inquilinos siempre hay hueco: el mes que tardas en encontrar sustituto, los días de pintura, el fin de semana de limpieza. Calcula al menos un mes vacío al año. No lo dejes en cero, porque cero no pasa nunca.

El impuesto que cambia el resultado según dónde compres

De todos los gastos de compra, el impuesto de transmisiones patrimoniales es el más grande y el más variable, porque lo fija cada comunidad autónoma. El mismo piso de 200.000 euros puede costarte menos de 8.000 en impuestos o más de 20.000 solo por estar en una comunidad o en otra. Eso son doce mil euros de diferencia sobre la misma inversión.

Y hay una trampa que conviene conocer antes de hacer cuentas con el tipo reducido. Casi todas las comunidades tienen tipos rebajados, del 3,5 % al 5 %, para jóvenes, familias numerosas o personas con discapacidad. Pero esos tipos suelen exigir que la vivienda sea tu residencia habitual. Si la compras para alquilarla, no lo es, y pagas el tipo general.

El factor que decide antes que la calculadora

Puedes hacer los números perfectos y no comprar nada. Porque hay un requisito previo que ninguna hoja de cálculo resuelve: que el banco te conceda la hipoteca.
Para vivienda que no va a ser tu residencia habitual, los bancos suelen financiar menos porcentaje y miran con lupa tu nivel de endeudamiento, la estabilidad de tus ingresos y tu historial.
Es la barrera de la que menos se habla en las formaciones del sector. Antes de enamorarte de un piso, ve a tu banco con tus números y pregunta cuánto te darían.
Lo que mira el banco antes de decirte que sí
RequisitoLo que se pide en 2026
FinanciaciónPor debajo del 80 % habitual en primera vivienda
Ahorro necesario20 % de entrada más un 10 % a 12 % de gastos
Cuota máximaTodos tus créditos juntos, por debajo del 30 % de tu sueldo
ContratoIndefinido, con seis meses a dos años de antigüedad
HistorialCIRBE sin deudas relevantes y sin impagos en ficheros

Criterios habituales de la banca española para vivienda que no es la residencia habitual. Septiembre de 2026.

Un ejemplo con números reales

Del 6 % que ves anunciado al 3,29 % que cobras
Concepto Importe
Lo que pones de tu bolsillo
Precio de compra150.000 €
ITP (8 %)12.000 €
Notaría, registro y gestoría2.250 €
Inversión total164.250 €
Lo que entra cada año
Alquiler anual (12 meses)9.000 €
Un mes sin inquilino-750 €
Ingresos reales8.250 €
Lo que sale cada año
IBI-400 €
Comunidad-600 €
Seguros-350 €
Mantenimiento (1 %)-1.500 €
Gastos anuales-2.850 €
Lo que te queda
Beneficio neto anual5.400 €
Rentabilidad neta3,29 %

Elaboración propia sobre un piso de 150.000 € alquilado a 750 € al mes. ITP del 8 %, tipo intermedio entre comunidades autónomas: comprueba el de la tuya. Septiembre de 2026.

El resultado
Rentabilidad neta = 5.400 ÷ 164.250 × 100 = 3,29%
De un 6% bruto a un 3,29% neto. Casi la mitad. Y todavía falta descontar el IRPF sobre esos 5.400 euros.
Esto no significa que comprar para alquilar sea mal negocio. Significa que si tomaste la decisión mirando el 6%, tomaste la decisión con un número que no existe.

Y si compras con hipoteca, el cálculo cambia

Casi nadie compra al contado, así que el cálculo relevante es otro: la rentabilidad sobre el dinero que has puesto tú.
Imagina el mismo piso con una hipoteca del 70%. Pones 45.000 euros de entrada más los 14.250 de gastos: 59.250 euros de tu bolsillo. Si el alquiler cubre la cuota y sobra algo, tu rentabilidad sobre el capital aportado sube bastante por encima del 3,29%. Si no la cubre, pones dinero cada mes y la rentabilidad se vuelve negativa aunque el piso se revalorice.
Eso es el apalancamiento, y funciona en los dos sentidos.

Lo que te devuelve Hacienda, y lo que te cuesta que te lo devuelva

Los ingresos del alquiler tributan como rendimientos del capital inmobiliario y van a la base general del IRPF, junto a tu nómina. Pero antes de tributar puedes descontar prácticamente todo lo que gastas: el IBI, la comunidad, los seguros, las reparaciones, los intereses de la hipoteca y la amortización del inmueble, que es un gasto que no sale de tu bolsillo y aun así resta.

Sobre lo que queda después de esos gastos se aplica una reducción, y ahí está el cambio que trajo la Ley 12/2023. La reducción general bajó del 60 % al 50 %, así que si alquilas una vivienda como residencia habitual del inquilino y no haces nada más, te aplicas el 50 %. Los tramos mejores existen, pero piden algo a cambio.

Cinco errores que arruinan el cálculo

1.Usar el precio de compra en vez de la inversión total. Los impuestos y gastos son entre un 9% y un 12% adicional.

2.Contar doce meses de alquiler. Nunca son doce, año tras año.

3.Olvidar el mantenimiento. Es el gasto que no aparece hasta que aparece.

4.No contar tu propio tiempo. Buscar inquilino y gestionar averías son horas, o un 8-10% del alquiler si delegas.

5.Dar por hecha la revalorización. No es un ingreso hasta que vendes.

Cuánto te descuenta Hacienda, y qué te pide a cambio
Reducción Cuándo se aplica
50 %Por defecto, alquilando como vivienda habitual del inquilino en cualquier punto de España
70 %Primer alquiler en zona tensionada a un inquilino de entre 18 y 35 años, o alquiler a una administración o entidad social
90 %Contrato nuevo en zona tensionada bajando la renta más de un 5 % respecto al anterior

Reducciones sobre el rendimiento neto según la Ley 12/2023. No todas las comunidades han declarado zonas tensionadas: comprueba si tu municipio está en el listado oficial. Consultado en septiembre de 2026.

Fíjate en lo que pide el 90 %: bajar la renta. Suena a mal negocio y en muchos casos no lo es, así que conviene hacer la cuenta en vez de descartarlo de oído.

Con los números del ejemplo, un rendimiento neto de 6.150 euros al año y un tipo marginal del 30 %, aplicando el 50 % tributas por 3.075 y pagas unos 922 euros. Si bajas la renta un 5 %, ingresas 450 euros menos, pero el rendimiento neto baja a 5.700 y con el 90 % tributas solo por 570: pagas unos 171 euros. Después de impuestos te quedan unos 300 euros más bajando el alquiler que subiéndolo.

No siempre sale así. Depende de tu tipo marginal, de que el piso esté en una zona declarada tensionada y de que haya un contrato anterior con el que comparar. Pero es el tipo de cuenta que conviene hacer con la calculadora delante antes de fijar la renta, porque el resultado es contraintuitivo y casi nadie lo mira.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es una rentabilidad neta buena en un piso de alquiler?

Con la rentabilidad bruta media en España en torno al 6,7%, una neta entre el 3% y el 4% está dentro de lo normal. Por debajo del 3%, conviene revisar si compensa. Por encima del 5% neto, comprueba dos veces los números.

Contando que el banco financie el 70-80% y que los gastos de compra suman entre un 9% y un 12%, necesitas tener disponible en torno al 30-35% del precio del inmueble.

Las dos, para cosas distintas. La bruta sirve para descartar rápido al comparar varios pisos. La neta es la que usas para decidir.

En dos pasos, y el segundo es el que importa. Primero la bruta: divides lo que cobras de alquiler en un año entre lo que te costó el piso. Después la neta: al alquiler le restas los gastos y los meses vacíos, y al precio le sumas los impuestos y los gastos de compra. La bruta sirve para descartar rápido cuando comparas varios pisos, la neta para decidir.

La ganancia se mide en euros, no en porcentaje, y es lo que te queda en la cuenta al terminar el año. Coge los doce meses de renta, resta el mes que el piso va a estar vacío, resta el IBI, la comunidad, los seguros y el mantenimiento, resta la cuota de la hipoteca si la hay, y descuenta lo que te toque pagar a Hacienda. Lo que sobra es tu ganancia real.

Son dos. La bruta es el alquiler mensual por doce, dividido entre el precio de compra y multiplicado por cien. La neta es el beneficio neto anual dividido entre la inversión total y multiplicado por cien, donde el beneficio neto ya lleva restados todos los gastos y la inversión total incluye impuestos, notaría y registro. La segunda siempre da un número bastante más bajo.

Los ingresos por alquiler tributan como rendimientos del capital inmobiliario, con deducciones y reducciones que dependen del tipo de contrato. Es el punto donde más merece la pena una asesoría.

Existen seguros de impago que cubren las rentas y los gastos jurídicos, con un coste que ronda el 4% del alquiler anual. Si el piso es tu única inversión, ese coste está bien empleado.

Escrito por Tipsfinanzens. Última actualización: agosto de 2026. Fuentes: datos de rentabilidad del alquiler publicados por Idealista y el Banco de España, e importes de referencia de impuestos y gastos de compraventa en España. Los porcentajes de ITP varían por comunidad autónoma. Esta web incluye enlaces de afiliado en sus fichas de formaciones; este artículo no contiene ninguno.

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